En esto de Scrum y las metodologías de gestión de proyectos en general existen dos corrientes de pensamiento principales. Una es la encabezada por Jeff Sutherland, co-creador de Scrum y gurú de las metodologías Ágiles: según él, para que Scrum funcione hay que ceñirse estrictamente a las reglas, y todo lo que no pase el checklist completo no puede llamarse Scrum (y de hecho debería estar perseguido por la iglesia y garantizarte una buena temporada en los fuegos del infierno).
Otra la forman los que piensan que no hay una policía del Scrum que vaya a venir a detenerte si decides formar equipos de 14 personas cuando la norma es de entre cuatro y diez personas por equipo, o que rodeen el edificio con sirenas y megáfonos si llegáis a la conclusión de que los Sprints de duración fija no son para vosotros.
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