Profesionalidad
En nuestra profesión hay personas que viven “devorando” información técnica, y otras que “desconectaron” hace tiempo. Es una cuestión de Profesionalidad.
por Juan Palacio, 1 noviembre 05
A muchas personas los libros de historia les parecen aburridos. A los historiadores no.
No me preocupa haber leído muy poco (nada) sobre cálculo de estructuras, pero sí que me preocuparía si el arquitecto que diseñó mi casa compartiera este mismo desinterés.
La materia prima del software es el talento. Y para que la materia prima (el talento) se transforme en producto elaborado (el software) tan importante como tenerlo es que habite en una persona motivada: que tenga interés por realizar el trabajo.
El talento de Einstein nadie lo pone en duda, pero su carrera profesional en la oficina de patentes de Berna no fue muy diferente de la de sus compañeros. Había talento, pero escasa motivación por realizar ese trabajo.
1.- El interés es un factor clave para disparar los resultados de las personas que producen a través de su talento.
2.- Es el mismo interés el que marca la diferencia entre desear o eludir la lectura y el aprendizaje continuo.
Con estas simples reflexiones se puede llegar a conclusiones no solo interesantes, sino inquietantes en muchos casos.
No es extraño que un médico se resista a leer el texto de la versión continua del CMMI, o la ISO 12207. No sería extraño que los tildase de “ladrillo” o de “rollo”. Yo pienso lo mismo de sus textos de histología.
Sin embargo resulta inquietante encontrar tantos consultores, gestores de proyectos o de empresas de software que expresan los mismos tópicos de ladrillo o rollo. Personas con las que uno no será considerado como colega de profesión, sino como pedante, o pretencioso si les propone enviarles o recibir el SRS con el formato del estándar IEEE 830 (por ejemplo).
La motivación, el talento y, en definitiva, la profesionalidad son difíciles de medir. Pero sin embargo puede resultar muy revelador el número y estado de uso de libros y documentos técnicos que se tienen en las mesas y estanterías de trabajo.
¿Por qué en nuestro oficio hay personas que viven “devorando” información técnica, y otras que “desconectaron” hace tiempo?.
¿Por qué los lustres de los currículos no mantienen una correlación con el interés por la profesión?.
Que mi madre crea que hablo de estropajos cuando digo AJAX, y de joyas al hablar de Ruby, es normal.
Que a estas alturas piensen lo mismo programadores “profesionales”, debería inquietar a sus empresas.
Que un consultor “profesional” de calidad ofrezca sus servicios a una empresa de informática asegurando que en el fondo CMMI e ISO9001 son la misma cosa, y que si se cumple ISO9001, por una extraña propiedad transitiva que sólo el conoce, también se “cumple CMMI.”...
¿A todos sus niveles, en todas sus áreas de proceso?. Mejor no preguntarlo, pensarían que somos unos pedantes.

1 noviembre 2005, 17:43